MÉXICO Y LA PANDEMIA INVISIBLE
He ido al supermercado. Para ingresar, era obligatorio el uso de un cubrebocas, lavar mis manos con un gel antiséptico y se me midió la temperatura. Al llegar a la caja, una X en el suelo me indica donde esperar con el carrito de compras, se trata de guardar una “sana distancia”, la suficiente para que una gota de saliva de otro cliente no me llegase a tocar. Los adultos mayores han dejado de empacar, debe hacerlo uno mismo, confiando en la paciencia del cajero y del siguiente comprador en la fila. En el camino miro carteles orwellianos (fondo rojo y letras en color blanco) que “exhortan” a no salir de casa. Al regresar del supermercado, dejo el cubrebocas tras quitarme mi calzado y lavarme las manos. Describo este ritual en la Ciudad de México, donde estamos confinados desde el 20 de marzo. Hasta el momento, en toda la República se han reconocido oficialmente 17580 decesos. México es el séptimo país con más casos. Las comparaciones son odiosas, pero conviene hacer una...